abogado graduado en la Universidad Católica Andrés Bello. De larga
experiencia en los medios de comunicación venezolanos es actualmente
Jefe de Redacción de El Universal, donde mantiene una columna de
opinión que se publica todos los miércoles.
Gobernar entre radios y quimios
Cinco jornadas de radioterapia de cinco días cada una, de las cuales ya una
fue aplicada a micomandantepresidente, permite especular, a partir de sus propias
declaraciones, que al menos todo el mes de abril y parte de mayo se irá en Misión
Comandante Palante o Misión Lástima, depende del criterio médico que se aplique.
Pero, en realidad, eso no es lo importante salvo para el propio líder intergaláctico. El
sabrá en qué anda. La gente no lo sabe y, como bien hace el gobierno en todas sus
actuaciones, reina la falta de certeza, el rumor y hasta la mentira. Todavía hay muchísima
gente que piensa que Chávez es tan cobero y manipulador que inventó, junto a los cerebros
cubanos, el cáncer que dice estar derrotando, así como ha inventado 90 magnicidios,
iguanas que atacan el sistema eléctrico, luchas épicas contra el mal como el 11 de abril
o el bolívar fuerte, ahora tísico y destruido por las propias políticas del señor que inventó el
billete nuevo. Así es el militar ¿cómo le hacemos?
Decimos que lo de las terapias no es importante, pues en junio se cumple un año desde
que se supo que Chávez tenía un tumor canceroso y el país, al margen de sus desapariciones
forzadas, sigue con el mismo rumbo indetenible barranco abajo. Y debe ser así. No hay
diferencia entre que esté o no. Lo esencial son las políticas, las leyes y los hombres que
las ejecutan. Chávez puede quedarse dos meses en una cama en La Habana y eso no detendrá
la incapacidad reinante, tampoco influirá en nada en la recuperación de la economía. Para eso
está Giordani, para aplicar el ácido destructor de empleos. Para eso está Jaua, para expropiar
tierras y dejarlas secar. Y si es por las amenazas y groserías tampoco hay problemas: ahí está
Diosdado, quien no tiene los puntos del amo, pero se aplica. A chillidos hace su trabajo. La única
diferencia está en que, como hasta ahora, el enfermo reaparece cada cierto tiempo con el objetivo
tripartito de dejarle saber al país que no se está muriendo, que es el hombre fuerte y no Diosdado
y, lo más importante, tratar de mantener unido a un partido que se está volviendo migajas a punta
de soberbia, ambiciones y ponerle la mano a los reales con más sentido distributivo.
Y si hasta ahora las apariciones de líder intergaláctico están coordinadas con grandes momentos
para el chavismo, esos impelables a la hora de la propaganda, el discurso, la amenaza y el insulto.
Viene, insulta y se va. Viene entrega casas a medio hacer y se va. Viene amenaza a banqueros y
empresarios y se va. Y así. Una rutina fácil de predecir en las condiciones en que se encuentra.
Las próximas están claras: Del 11 al 13 de abril estará con todos los hierros atacando a Capriles y
llamando golpista a todo el mundo. Serán unas fiestas divertidas. Para el 19 de abril tiene otro chance
de entregar algunas maquetas y mentarle la madre a algunos inversionistas. Y para el 1 de Mayo es
de cajón que debe estar para lanzar la suicida reforma a la Ley del trabajo, pero más que eso puede
insultar y agredir abiertamente al sector patronal para celebrar como es debido la fiesta.
En campaña y gobernando entre radio y radio, entre quimio y quimio
Twitter: @ejrl
