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domingo, 22 de abril de 2012

EL UNIVERSAL El pozo séptico de la justicia roja MARTA COLOMINA

                                                          

Otra razón de peso para votar masivamente el 7-O

por Capriles y liberar a los presos políticos



El juez de jueces, Eladio Aponte Aponte (EAA) dijo lo que ya todos sabíamos: "No nos

caigamos en dudas, en Venezuela no se da puntada si no la aprueba el presidente de la

República". Así confirmamos que "la jueza Afiuni es una presa de Chávez" y que la

misma mano facinerosa está metida hasta los tuétanos en hechos monstruosos que van

desde el grotesco espectáculo de los "Paracachitos" hasta el horror inhumano contra el

diputado "Mazuko" y los comisarios.

Nombrado Fiscal General Militar desde cuyo cargo no le tembló el pulso para echarle tierra

al horrible crimen de los quemados de Fuerte Mara y a condenar a un militar brillante y probo

como el general Francisco Usón, EAA llegó a ser el juez preferido del régimen, después de

la presidenta del TSJ. En su roja historia judicial, la enorme lista de delitos imputados

injustamente a sus víctimas no siempre eran de su propia iniciativa sino "puntadas" cosidas

bajo órdenes directas del Presidente o transmitidas a través de ese otro personaje de pasado

judicial oscuro, como es la presidenta del TSJ. Tras la jubilación de EAA como militar activo,

Chávez dio otro paso decisivo para consagrar a la justicia "revolucionaria" como instrumento

para aplicar la venganza política a través de un terrorismo que diera de baja a los disidentes

molestos y facilitase la libertad de los delincuentes que el régimen considera útiles, sobre

todo para el cumplimiento de los delirios presidenciales. EAA fue nombrado magistrado de la

Sala Penal del TSJ y, en poco días, presidente de esa misma Sala. Por eso hoy puede afirmar

con propiedad que en Venezuela "sí hay presos políticos y que la orden es no soltarlos,

principalmente a los comisarios". O que "Chávez lo llamó directamente para "manipular el caso

de los Paracachitos", como en efecto hizo. O también las repetidas llamadas de la presidenta

del TSJ y de la Fiscal para "avalar" sentencias parecidas "a la acusación contra Mazuko con un

sujeto encapuchado y al que se le pagó dándole la libertad". O las que recibía de la Fiscalía militar

para que ante la presencia de las FARC en territorio nacional "a esos señores ni los viéramos".

Las historias de EAA van desde el ensañamiento contra la jueza Afiuni (cosa que hacía muy feliz

a su carcelero mayor) hasta el despido de cualquier Juez que no obedeciese las órdenes más

aberrantes emanadas de Miraflores, del TSJ o de la Fiscal. En el entramado de las sentencias más

truculentas aparecen imbricados todos los poderes públicos. EAA afirma que "no hay independencia

de poderes" y para probarlo testifica que todos los viernes se reúnen en la Vicepresidencia, además

del Vicepresidente, las cabezas del TSJ, Fiscal, AN, Contralora, Procuradora y ¡hasta los jefes

policiales! "para recibir líneas conductoras de la justicia". La notoriedad de Aponte se dispara cuando

el supuesto narcotraficante Makled es detenido en Colombia. De sus confesiones surge la lista de un

sector del generalato chavista presuntamente incurso en delitos de narcotráfico y beneficiarios de una

generosa nómina que Makled habría dispuesto para pagar favores, como el aparente hecho de que

uno de sus aviones, cargado de cocaína, habría salido de la mismísima rampa presidencial.

Como los trapicheos son rutina en ese pozo séptico en que se ha convertido el Poder Judicial controlado

por Chávez, todos suponen que ese no es el motivo de la ruptura entre el Gobierno y EAA. Hace casi

un año éste se habría llevado los expedientes de los "narcosoles" y de las Luisas a Costa Rica,

aprovechando la Audiencia de la CIDH de la OEA en el caso de Leopoldo López (en la cual EAA llevaba

la voz cantante del Estado venezolano). Tal hecho indica que el disenso es de vieja data y que EAA ya

planeaba entrar en contacto con la DEA. Lo demás lo conocemos por boca del hoy perseguido. Teme

por su vida porque sería custodio de terribles secretos de Chávez y de su régimen, como el de recibir una

llamada del Palacio para que se liberase al militar Magino (quien fuera edecán de la madre del Presidente)

preso por traficar cocaína y guardarla en instalaciones militares: "yo le di la cautelar y la Fiscalía no siguió i

nvestigando". El caso no solo fue sobreseído -narra EAA- sino que el tal Magino fue ascendido y enviado

como agregado militar a Brasil. Acusó al general Clíver Alcalá Cordones (señalado también por el

Departamento del Tesoro norteamericano) de ser "el zar de la droga junto con el general Néstor Reverol,

jefe de la Oficina Nacional Antidroga".

Podredumbre mayor imposible. Otra razón de peso para votar masivamente el 7-O por Henrique Capriles

y liberar a los presos políticos de cuya inocencia da fe hasta uno de los juristas del horror en que Chávez

ha convertido a Venezuela.

mcolomina@gmail.com


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