Otra razón de peso para votar masivamente el 7-O
por Capriles y liberar a los presos políticos
El juez de jueces, Eladio Aponte Aponte (EAA) dijo lo que ya todos sabíamos: "No nos
caigamos en dudas, en Venezuela no se da puntada si no la aprueba el presidente de la
República". Así confirmamos que "la jueza Afiuni es una presa de Chávez" y que la
misma mano facinerosa está metida hasta los tuétanos en hechos monstruosos que van
desde el grotesco espectáculo de los "Paracachitos" hasta el horror inhumano contra el
diputado "Mazuko" y los comisarios.
Nombrado Fiscal General Militar desde cuyo cargo no le tembló el pulso para echarle tierra
al horrible crimen de los quemados de Fuerte Mara y a condenar a un militar brillante y probo
como el general Francisco Usón, EAA llegó a ser el juez preferido del régimen, después de
la presidenta del TSJ. En su roja historia judicial, la enorme lista de delitos imputados
injustamente a sus víctimas no siempre eran de su propia iniciativa sino "puntadas" cosidas
bajo órdenes directas del Presidente o transmitidas a través de ese otro personaje de pasado
judicial oscuro, como es la presidenta del TSJ. Tras la jubilación de EAA como militar activo,
Chávez dio otro paso decisivo para consagrar a la justicia "revolucionaria" como instrumento
para aplicar la venganza política a través de un terrorismo que diera de baja a los disidentes
molestos y facilitase la libertad de los delincuentes que el régimen considera útiles, sobre
todo para el cumplimiento de los delirios presidenciales. EAA fue nombrado magistrado de la
Sala Penal del TSJ y, en poco días, presidente de esa misma Sala. Por eso hoy puede afirmar
con propiedad que en Venezuela "sí hay presos políticos y que la orden es no soltarlos,
principalmente a los comisarios". O que "Chávez lo llamó directamente para "manipular el caso
de los Paracachitos", como en efecto hizo. O también las repetidas llamadas de la presidenta
del TSJ y de la Fiscal para "avalar" sentencias parecidas "a la acusación contra Mazuko con un
sujeto encapuchado y al que se le pagó dándole la libertad". O las que recibía de la Fiscalía militar
para que ante la presencia de las FARC en territorio nacional "a esos señores ni los viéramos".
Las historias de EAA van desde el ensañamiento contra la jueza Afiuni (cosa que hacía muy feliz
a su carcelero mayor) hasta el despido de cualquier Juez que no obedeciese las órdenes más
aberrantes emanadas de Miraflores, del TSJ o de la Fiscal. En el entramado de las sentencias más
truculentas aparecen imbricados todos los poderes públicos. EAA afirma que "no hay independencia
de poderes" y para probarlo testifica que todos los viernes se reúnen en la Vicepresidencia, además
del Vicepresidente, las cabezas del TSJ, Fiscal, AN, Contralora, Procuradora y ¡hasta los jefes
policiales! "para recibir líneas conductoras de la justicia". La notoriedad de Aponte se dispara cuando
el supuesto narcotraficante Makled es detenido en Colombia. De sus confesiones surge la lista de un
sector del generalato chavista presuntamente incurso en delitos de narcotráfico y beneficiarios de una
generosa nómina que Makled habría dispuesto para pagar favores, como el aparente hecho de que
uno de sus aviones, cargado de cocaína, habría salido de la mismísima rampa presidencial.
Como los trapicheos son rutina en ese pozo séptico en que se ha convertido el Poder Judicial controlado
por Chávez, todos suponen que ese no es el motivo de la ruptura entre el Gobierno y EAA. Hace casi
un año éste se habría llevado los expedientes de los "narcosoles" y de las Luisas a Costa Rica,
aprovechando la Audiencia de la CIDH de la OEA en el caso de Leopoldo López (en la cual EAA llevaba
la voz cantante del Estado venezolano). Tal hecho indica que el disenso es de vieja data y que EAA ya
planeaba entrar en contacto con la DEA. Lo demás lo conocemos por boca del hoy perseguido. Teme
por su vida porque sería custodio de terribles secretos de Chávez y de su régimen, como el de recibir una
llamada del Palacio para que se liberase al militar Magino (quien fuera edecán de la madre del Presidente)
preso por traficar cocaína y guardarla en instalaciones militares: "yo le di la cautelar y la Fiscalía no siguió i
nvestigando". El caso no solo fue sobreseído -narra EAA- sino que el tal Magino fue ascendido y enviado
como agregado militar a Brasil. Acusó al general Clíver Alcalá Cordones (señalado también por el
Departamento del Tesoro norteamericano) de ser "el zar de la droga junto con el general Néstor Reverol,
jefe de la Oficina Nacional Antidroga".
Podredumbre mayor imposible. Otra razón de peso para votar masivamente el 7-O por Henrique Capriles
y liberar a los presos políticos de cuya inocencia da fe hasta uno de los juristas del horror en que Chávez
ha convertido a Venezuela.
mcolomina@gmail.com
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