Lo cierto es que Chávez ha hecho de su enfermedad un viaje más hacia
las profundidades de su psicopatía. La exhibición de su "buena" salud,
empaquetada en su inflamación conductual y física, no hace más que
convocar el pensamiento sobre su enfermedad. Sin ser su caso, es como
los locos que para demostrar su cordura comienzan a contar, uno, dos,
tres, cuatro y no hay quien los pare aun cuando, contando de uno en
uno, arriben a más de 15 millones.
Tiempo de Palabra
Carlos Blanco
Caminos muy largos
Chávez debe haber sido el canceroso más famoso del planeta, no sólo
por el cargo al cual se ha amarrado sino por el ejercicio sistemático
de la Operación Lástima, hasta que ésta se le volvió contraproducente.
A partir de un cierto momento, el lamento que se prodigaba y que llegó
a provocar la neurosis entre sus partidarios encendió las ambiciones
de sus lugartenientes. La sargentería comenzó a repartirse cargos y el
caudillo se vio obligado a "curarse" en un santiamén. El resultado es
que nadie sabe hasta dónde el padecimiento lo aqueja. El país se mueve
entre dos diagnósticos: el de Roger Noriega que afirma que el hombre
no llega hasta las elecciones o casi, y el de Fidel Castro y Fernando
Soto Rojas que sostienen que llegará finito hasta la eternidad.
Lo cierto es que Chávez ha hecho de su enfermedad un viaje más hacia
las profundidades de su psicopatía. La exhibición de su "buena" salud,
empaquetada en su inflamación conductual y física, no hace más que
convocar el pensamiento sobre su enfermedad. Sin ser su caso, es como
los locos que para demostrar su cordura comienzan a contar, uno, dos,
tres, cuatro y no hay quien los pare aun cuando, contando de uno en
uno, arriben a más de 15 millones.
Hay enfermedades a las que sencillamente el líder no les hace caso:
las de los demás. Las de los presos y exiliados políticos. Mientras él
ha convertido su morbo en motivo de peregrinación nacional e
internacional, como si de visitar los restos de Bolívar se tratara, no
ha tenido compasión alguna con aquéllos a los que ha perseguido sin
misericordia para justificar una tesis, un argumento, una puntada. La
estructura perversa de sus maneras se ve que igual trata a quien fuera
su amigo y salvador, Raúl Isaías Baduel, que a la jueza María Afiuni,
que a los comisarios Simonovis, Vivas y Forero, y a todos los demás
civiles y militares presos y perseguidos.
Al momento de escribir estas líneas ha dado libertad condicional al
comisario Henry Vivas. Bien por él, pero son más de siete años de su
vida que Chávez se llevó en los cachos. Son más de siete años de la
vida de un ser humano que el autócrata no podrá devolver ni en la
Corte de La Haya ni en la corte celestial. Desde aquel 4 de febrero de
1992, el personaje no se ha saciado sino con el consumo de más vidas,
sea de los fallecidos de entonces, sea la que les sustrae a sus
víctimas en cárceles, juicios y exilios. ¿Quién le devuelve el abrazo
que no le dio su madre al preso? ¿Quién la mirada que no se cruzó con
su hijo en el campo deportivo de la escuela o en el acto de
graduación? De estas pequeñas cosas cotidianas que son las que hacen
la arquitectura del amor está lleno, por haberlas suprimido, el
expediente del líder. Véase el caso de Kim Jon-Il, fallecido el 17 de
diciembre, a quien llora su pueblo que todavía no sabe a qué sabe la
libertad. ¡Y cómo será cuando lo sepa! La deuda de Chávez, como la
deuda pública, es impagable y no reestructurable.
Vendaval
La unidad opositora tiene dos significados no siempre discernibles el
uno del otro. El primero, es el del logro alcanzado por los partidos
para entenderse en relación con las elecciones y las primarias para
elegir a los candidatos. Sin duda una conquista, cuyo mérito
corresponde a los dirigentes que se empeñaron en ponerse de acuerdo en
lineamientos esenciales de las estrategia y táctica democráticas. Hay
otra acepción que no tiene las bondades de la señalada anteriormente y
es la que consiste en una camisa de fuerza que impide el sano debate
entre las opciones opositoras. La idea de que la diferencia es un
atentado a la unidad existe en diferentes ambientes, en los cuales
diferir públicamente es casi un acto de traición. Esta segunda visión
de la unidad es profundamente antidemocrática porque impide la sana
controversia y crea una especie de "chavismo" al revés; a veces
generosamente se admite que la discusión es buena, pero "hacia
adentro", por aquella cosa tan ridícula como autoritaria según la cual
los trapos sucios se lavan en casa. Discutir es el remedio universal
para aclarar y encontrar caminos comunes; de eso se trata la
democracia.
¿A qué orden responden las recientes declaraciones del jefe de Primero
Justicia, Julio Borges, cuando acusa a Enrique Mendoza de haber
experimentado "una pataleta", a María Corina Machado de haberse
postulado muy rápido ("fue muy rápida su postulación") y al Alcalde de
Chacao, Emilio Graterón, de haber cometido un error por entrevistarse
con José Obdulio Gaviria? Ataca a tres candidatos que compiten con
Primero Justicia para la gobernación de Miranda, la presidencia de la
República y la Alcaldía de Chacao, respectivamente. Estos ataques de
Primero Justicia contra tres dirigentes de la oposición pueden querer
decir muchas cosas, algunas de ellas contradictorias. Podrían
significar que la temporada de caza se ha inaugurado y que la lucha en
el seno de la oposición se apresta a escalar niveles agudos en el mes
y medio que resta para la realización de las primarias. También
podrían transmitir la idea de que hay temores con los tres aludidos,
incluido Leopoldo López al que de refilón embistió cuando se refirió a
su copartidario de Chacao. La hipótesis más benévola sin embargo es
que PJ está dispuesto a abrir un sano debate en la oposición sobre
estrategias, lo cual sería realmente importante. Esto lleva a
preguntas cardinales: ¿la pataleta atribuida a Mendoza fue la razón
por la cual PJ lo apoyó para diputado? ¿Cuánto tiempo en un cargo se
necesita para que una postulación a otra posición no sea "tan rápida"?
¿Tiene Henrique Capriles el tiempo suficiente como gobernador para
aspirar a otro cargo? ¿Cuántos años, meses o días son suficientes? ¿Es
igual, mejor o peor entrevistarse con Obdulio Gaviria que con, por
ejemplo, José Vicente Rangel? ¿Es una entrevista pública mejor, peor o
igual que una secreta?
Estos debates pudieran ser interesantes porque, por ejemplo, Diego
Arria propone una asamblea constituyente y el enjuiciamiento de Chávez
en la Corte Penal Internacional. Es acusado de radical por los que son
radicales en contra de cualquier diferencia surgida en el seno de la
oposición, aunque es curioso que Arria lo que ha hecho es apelar a la
Constitución vigente en Venezuela –la de Chávez- y al sistema jurídico
internacional del cual Venezuela forma parte. ¿Radical Diego Arria?
Más bien sigue paso a paso lo que algún estricto profesor de Derecho
le aconsejaría.
El debate es bueno siempre y cuando no arriesgue la unidad, lo cual
sugiere que las celadas deben dar paso a un debate sano: ¿es
pertinente ofrecer la continuidad de las "misiones" o su sustitución?
¿Es Chávez un tirano o un incompetente demócrata? ¿Se puede gobernar o
no con los poderes públicos en manos de los chavistas? ¿Es el CNE
garantía de pulcritud en caso de una victoria opositora? Son temas
útiles, cuyo debate puede unir y no dividir.
Twitter @carlosblancog
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